Ediciones de la Revista Penpo

El vínculo socio-jurídico como base en la formación del abogado

Por: Camilo José Puello Rincón



L as características de los problemas( multidimensionalidad, globalidad, complejidad y contextualidad) requieren de una solución que agrupe los conocimientos de las distintas ciencias especializadas y las acerque más a la sociedad. En el derecho es más evidente esta cuestión puesto que su objeto de estudio son las regulaciones de los comportamientos humanos en sociedad.

La formación del abogado conectada con la sociedad requiere de una concepción colaborativa y responsable en la adquisición del conocimiento , lo primero porque el estudiante asume diversas posiciones teóricas y las construye influido por sus compañeros o los docentes en actitud de apertura discursiva, y lo segundo porque el estudiante de derecho aprende que al expresar sus respuestas frente a un complejo teórico, debe ser consistente y generar una carga argumentativa con base en la selección cuidadosa de los contenidos que auxiliarán la afirmación o negación.

En el desarrollo de esta concepción el egoísmo conceptual cede ante las interpretaciones diversas encontradas en las discusiones grupales de conceptos; trae a recuerdo algunos conocimientos y los relaciona con el debate que se presenta, aportando su visión específica. Tomando inicialmente cada uno de estos aportes unitarios y fragmentados, el conocimiento básico se va generando y al final es posible realizar una síntesis inicial fruto de ese pluralismo ideológico; luego se buscan aquellas ideas vagas o ciertamente desconocidas de la discusión en otras fuentes y es aquí mi énfasis por acercar el derecho a las visiones de otras disciplinas que estudian temas de influencia en el mismo y a otras formas jurídicas no estatales( justicia comunitaria, solución de conflictos alternos;comprender la forma en que se acerca cada persona y el aporte que realiza a la disciplina jurídica y a sus conocimientos para conectarla más a la realidad).Es la construcción interdisciplinar y social del conocimiento jurídico.

Para conseguir lo anterior deben incentivarse unas relaciones dinámicas que implican “la participación de cada uno de los miembros del grupo(...) cada miembro debería ser alentado por los demás, a participar lo máximo que pueda.”# Interrelacionarse los estudiantes les ayuda a comprender que su conocimiento no es aislado ni invariable y unívoco.

En la sociedad cada aporte o cada pensamiento no debe ser desechado de antemano, ejerciendo -ciertamente- la identificación de las posiciones que posee el individuo e interrogandole al mismo por las razones de esa selección; así en su desempeño profesional según el rol que pose- litigante, consultor jurídico, juez, profesor universitario- ejercerá en si mismo una labor auto crítica y nada egointelectual. Esto es el ejercio del pensamiento crítico en la toma de posiciones teóricas, “razonar por nuestra propia cuenta por medio del problema que el ambiente provee y dentro del marco de trabajo significativo” que el problema plantea.

Esto es pues formación que parte del vínculo socio-jurídico como base para el profesional del derecho que vislumbro como el más adecuado a la sociedad, un profesional abierto, dinámico, participativo, colaborativo conceptual, y crítico de sus conocimientos, actitud esta que le incentiva a seguir su proceso de formación luego de salir de la universidad.


Bibliografía

FACULTAD DE DERECHO. Manual para el aprendizaje Basado en Problemas, Bogotá: Universidad de los Andes ,2001

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