Ediciones de la Revista Penpo

Multiculturalismo, indigenismo y derechos indígenas (Parte III)



Por: Mi camarada el Cha-Cha

Políticas indigenistas

Volviendo con nuestra temática inicial, llegamos al eslabón o tema de las políticas indigenistas, en el cual analizaremos que aspectos se tienen en cuenta a la hora de plantear estrategias sobre los indígenas, desde que perspectiva se los ve y por qué se ha creado esa visión (sea la correcta o la equivocada)
¿Cuál debe ser el papel del Estado frente al fenómeno de la diversidad cultural? Buena pregunta ante la actual situación en donde existe una globalización que quiere dominar todo concepto que se precie de ser diferente y autónomo,  los indígenas “poseen”-en relación a la tierra y sabrán ahora porque lo digo- algo que los inversionista no: los grandes recursos subyacentes en el suelo, y que no son “aprovechados” por los indígenas, a sabiendas de que ellos creen en una cosmovisión donde la tierra se respeta, ellos siempre han sido los verdaderos ecologistas.
Frente a esa situación el estado muchas veces hace un pare a las normas constitucionales que están en la mayoría de países y prefieren sacrificar el medio ambiente y con él una cultura que esta evolucionando constantemente y que no podemos eliminar de raíz, es decir acostumbrarla a nuestro tipo de vida. Tampoco podemos marginarlo de sus proceso porque son minoría, aceptémoslo, se les da un gobierno autónomo y semi-independiente pero acorde a las leyes, eso si no debemos olvidar que no se pretende aislarlos ni que evolucionen aparte de nosotros, simplemente por mi parte es que deseo darles un tiempo para que entiendan los sistemas sociales occidentales y decidan si conservan sus cultura o la abandonan totalmente, sin presiones evidentemente
Por último pienso que es injusta la discriminación actual porque uno no escoge pertenecer a una cultura. La pertenencia a una cultura, en cambio, no puede ser vista como un obstáculo a borrar. Al contrario, lo que se busca es la afirmación de aquellas diferencias. No se pretende que se ignoran las dinámicas activas de esas culturas
Pero, además del conflicto entre cultura y justicia, no queda claro qué criterios debemos emplear para separar las características supuestamente auténticas de una cultura de aquellas supuestamente inauténticas. Hace cien años, una encuesta en el mundo occidental probablemente habría encontrado a una mayoría pensando que es parte esencial de la cultura propia que la mujer trabaje en casa, cuidando a los niños y manteniendo el orden doméstico, mientras que ninguna de estas tareas eran vista como atribuibles al hombre. Hoy en día, esta concepción esta siendo duramente criticada y son muchos los que la rechazarían de plano.

Kymlicka trata de evitar estos problemas diferenciando entre características esenciales y accidentales dentro de una cultura. Mientras que las características accidentales pueden cambiar con el tiempo sin afectar a la cultura en cuestión, las características esenciales constituyen el núcleo de una cultura que requiere ser preservado para preservar a la cultura misma. Sin embargo, no queda claro qué criterios deberíamos emplear para distinguir lo uno de lo otro. Pero aun en el caso hipotético de que tuviéramos tales criterios a nuestra disposición nada garantiza que las características centrales de una cultura merezcan ser preservadas.

Por lo mismo, el siguiente paso consistirá en analizar en qué medida la pertenencia a una cultura sí puede ser considerada un reclamo justo, un derecho básico. 

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Pataletas de distraccion mutua a sus coterráneos.

Por Coast´Blues

Hoy me levante normal y pense que el día sería si, hasta el medio día intuí que continuaría igual, pero vaya sorpresa cuando consulto las noticias de RCN y Caracol, cuyos canales muestran la mala noticia de una peleita que le esta buscando el presidente de la república bolivariana de Venezuela al presidente de Colombia por el escaándalo que le armaron cuando surgió la noticia de que armamento militar comprado por el ejército de ese país había ido a manos de la otrora guerrilla de las FARC.
Ahí me entere de el intrincado negocio que existia, llame al presidente que es amigo mío y le comente mi preocupación de la sitaución que estaba aconteciendo y que solo perjudicaría a la población de ambos países, pero el dijo que no me preocupara que ya no se aguantaba más con el presidente Alvaro Uribe.

Sin embargo expreso mi preocupación porque este caso de dos presidentes -que saben utilizar temas delicados para distraer a la gente de las cosas verdaderamente importantes(desarrollo equitativo y autónomo)- demuestra cuan inmaduros somos nostros como población latinoamericana y expresa la respuesta a la pregunta que los pensadores más críticos nos hacemos muchas veces ¿porque son elegidos gente que no tiene cualidad de político servicial sin interés y más de caudillo administrador de una hacienda(país), donde cree que sus "empleados"(gente nacional) no se le rebelarán nunca si les da migajas?

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Los hermanos de siempre

Edición N° 11




Por: Camilo José Puello Rincón

-¿Papi puedo ir a comprarme un coche?

-Lo siento hijo pero tu hermano Capitalismo jr., se gastó el dinero en fiestas con sus amigos Paraíso José Fiscal, Exención Tributaria y Bonos Basura.

-No puede ser y ahora-dice el hijo-, ya veo que mi tía Izquierdista tenía razón cuando me dijo que tú como Padre le dabas muchas libertades, le permitiste todo y te flexibilizaste.

-Pero Trabajador…..

-Calla Mr. Estado, conmigo la embarraste ahora me voy porque tengo que conseguir la comida, porque supongo que tu no tienes pa´darme….

Este tipo de conversación, me la invente, claramente porque quise usar una metáfora de la situación actual que ronda alrededor de las familias, es decir, de la temática que se ha vuelto común a todo ser humano dependiente-la mayoría- de un sueldo.

Con la nueva crisis del capitalismo, al estilo de la de 1929, las tesis del capitalismo de casino se confirman, el Estado norteamericano se contradice una vez más e interviene pesadamente, demostrando que su confianza en el mercado no era tan grande como su propaganda exhibía. El capitalismo muestra sus vísceras y las tesis de la izquierda critica keynesiana o anticapitalista – al neoliberalismo parecen ser acertadas. Y los izquierdistas nos reímos al ver confirmadas nuestras tesis sobre el carácter antisocial y tal vez terminal del capitalismo, nos restregamos las manos ansiosos por las consecuencias sociales y políticas de la crisis.

¿Debemos hacer eso? ¿O tal vez debiésemos preguntarnos cuan preparados estamos para enfrentar esta nueva crisis con alternativas de izquierda? No solo debemos preguntarnos si podemos enfrentar la crisis con teorías sino con fuerza social, política, ideológica, como para en tiempos de crisis disputar la hegemonía. Deberíamos preguntarnos si las medidas que los gobiernos tomarán significarán más sufrimiento para los pueblos, más desesperación, abandono, desempleo, informalidad, sin que puedan ver que hay otras alternativas.

Algunos me tildarán de comunista o de socialista furibundo, pero no en realidad muestro la realidad como es, no me gustan para nada aquellos eufemismos que dicen “no estamos en crisis, solo es una pequeña recesión”,y yo entiendo que no es conveniente soltar toda la verdad porque se generaría una situación de crisis post-hecatombe económica que puede hundir aún más la economía, sin embargo pienso que al paso que se dice eso ya deben ir adelantados y generar soluciones viables financieramente, porque se supone que en época de gran fluidez monetaria los gobiernos deben ahorrar algo y la otra parte invertirlo en bienestar(obras, calificación y competencia obrera) que genere aún más ingresos a sus arcas, pero no me refiero a crear es incentivos a los inversionistas externos, sino más bien crear inversionistas internos que de verdad ellos son los importantes aquí, porque ellos si dejan sus utilidades según el concepto clásico de la economía, aunque cualquiera es libre, sea nacional o extranjero de movilizar su dinero al país que quiera y decidir donde invierte sus utilidades.

Algo importante es que se cree conciencia en los dueños de empresas de tratar a sus empleados como personas y no objetos con eminentemente un medio que les sirve-su trabajo físico o intelectual- y es: lucro incesante a costa de la competitividad. Así también deben actuar los sindicatos ser autónomos de la política y establecer su defensa de los agremiados como tal, pero de lo verdaderamente importante no exigir gabelas estrafalarias y que saben que obtendrán un rotundo no. Al final lo importante para que la parte obrera y capitalista puedan entenderse entre sí es el dialogo y respeto conforme a decisiones reales y necesarias y no a intereses de un lado u otro.

Si nos limitamos a actuar como intelectuales críticos al capitalismo, entonces, la crisis es para nosotros un gran banquete. Podemos regocijarnos y recrear todos los días y semanas nuevos textos que prevén – “como ya lo habíamos escrito” – el fin del capitalismo para dentro de poco tiempo.

Siempre los de la vieja escuela comunista y algunos nuevos influenciados por esta han tenido las incógnitas de no saber cuándo, dónde y cómo terminaría el capitalismo – tema que aparentemente fue asumido hasta por los mismos teóricos del capitalismo. No obstante, como el propio Lenin nos recuerda, el capitalismo no cae ni caerá si no es derribado – como demostraron los procesos revolucionarios que terminaron con el capitalismo, temporal o definitivamente. No solo no cae por sí mismo sino que hasta demuestra capacidad de recuperación. ¿Quien diría que a patria de Lenin, aquella de la primera revolución obrera-campesina de la historia de la humanidad, vería restaurado el capitalismo, en una versión mafiosa? ¿Quien diría que los Estados Unidos, “heridos de muerte” por la crisis de 1929, liderarían el mayor y mas profundo ciclo largo expansivo del capitalismo de su historia y lograría derrotar a la URSS quien colapsaría debido a implosiones políticas de deseos autónomos?

No digo esto para ser caracterizado como diseminador de visiones apologéticas del capitalismo o para alentar el desánimo sino para cumplir la saludable afirmación de Brecht, de que “debemos tomar al enemigo por su lado más fuerte”, para no equivocarnos sobre las condiciones reales de lucha contra él, para no subestimar sus fuerzas y, sobretodo, no sobrestimar nuestras fuerzas.

Ante cada crisis que la izquierda se muestra de nuevo incapaz de asumir posiciones verdaderas y se enfrenta a los viejos vicios de ataño, cuyas bases son la ridiculez de que el capitalismo va a acabarse con cada crisis económica y se contenta con la contemplación de los últimos días de una sociedad capitalista, que insiste en sobrevivir, gracias a la falta de alternativas de izquierda – teóricas y políticas – . De esa misma izquierda que parece creer que, finalmente, un día, no muy lejano, los pueblos del mundo se convencerán de sus tesis apocalípticas, sin haberlas construido como fuerza económica, social, política e ideológica.

Por el momento, como decía Marx de la pequeña burguesía, parece que el pueblo todavía no está maduro para entender las tesis de una izquierda que se contenta consigo misma, con nuestras maravillosas tesis que nos dicen que a largo, medio o corto plazo, inevitablemente, la historia revelará que camina para el socialismo.

Poco habremos aprendido de los virajes – revolucionarios y contrarrevolucionarios – del siglo XX, si seguimos esperando ver pasar el cadáver de nuestro enemigo en lugar de preparar meticulosamente la realización de nuestros sueños y de nuestras utopías, como recomendaba el realismo revolucionario de Lenin.

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El PDA con disyuntivas en el camino al 2010

Edición N° 12





El mundo enfrenta hoy una crisis financiera y económica de amplio espectro. También vive el desequilibrio ambiental, el debilitamiento de la hegemonía norteamericana, y otros fenómenos de gran impacto. En ese contexto se mueve América Latina, la población de cada país como un conjunto se esfuerza por crear una identidad al estilo de la Unión Europea o al de la Unión Africana, a grandes pasos desae que todos los latinos se identifiquen y se sientan a la vez como iguales; están buscando y construyendo autonomía, democracia e inclusión social.

Y allí está Colombia, mi querido país, que me ha adoptado.En la esquina estratégica más importante de América, en la incógnita de seguir en la pre-modernidad o a sumarse al avance democrático popular, debido principalmente a la poca cultura y capacidad de interés en buscar mejores procesos de formación para el ciudadano del mañana que sean alternos y geneeren una seguridad a la hora de aplicarlos

En medio de este panorama que parece desalentador y variable, me encuentro con una interesante propuesta política que me ha llamado la atención principalmente porque es reciente y además posee dificultades en su histórica formación debido a su ideología, me refiero al Partido Polo Democrático Alternativo.Pienso que su programa trae una cierta frescura y relevancai, ya que posee plantemientos nom tan radicales en relación a la izquierda más ortodoxa que atraería poco más que sus propios impulsores en las actuales circunstacnais a pesar de la crisis económica y la anti-globalización
Es la esperanza concentrada de un pueblo. Están allí representadas todas las tendencias de una izquierda variopinta que había intentado unificarse desde los tiempos del Frente Unido del cura Camilo Torres (1963), sin poder lograrlo. De allí los esfuerzos de las clases dominantes por evitar su consolidación. “Cuando los de abajo nos unimos, los de arriba tiemblan”, decía un activista social.
Breve recuento histórico
La izquierda colombiana ha estado dividida desde su creación. Los principales dirigentes del Partido Socialista Revolucionario PSR de los años 20 fueron desconocidos cuando se fundó el Partido Comunista (1930) [2] . Los comunistas nunca entendieron ni aceptaron al principal caudillo popular y líder carismático colombiano del siglo XX, Jorge Eliécer Gaitán, fundador de la UNIR [3] . Después, la lucha guerrillera y las líneas socialistas y comunistas internacionales dividieron a la izquierda entre abstencionistas pro-lucha armada y “electoreros”; foquistas, pro-cubanos, maoístas, trotskistas, y decenas de líneas, atomizaron a la izquierda durante muchos años.

En los años 70 y 80, aparece el M-19, movimiento innovador, conectándose con la realidad nacional, con sentido pragmático pero trasmitiendo idealismo y mística, rechaza los dogmatismos y los alineamientos internacionales, y utiliza una simbología nacional y popular. Fue un viento renovador del cual sigue alimentándose parte de la izquierda actual. Incentivadas por este reto, las FARC en 1985 lanzan el proyecto de la Unión Patriótica. Fue un paso enorme. La izquierda armada, tradicional, “ortodoxa” - para muchos -, se atrevió a arriesgar. Y… ¡sí que arriesgó! Pero lo hizo con un pié en la insurgencia y otro en la civilidad. Error histórico que las clases dominantes cobraron con brutalidad y sangre. Más de 3.000 militantes asesinados en el lapso de 10 años representan ese legado de sacrificio y horror.

Las dos vertientes que hoy se disputan la dirección del Polo se manifestaron por separado en los años siguientes. Los unos, firman los acuerdos de Paz que llevaron a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Los otros, no participan de ese proceso que, para ellos, era legitimar un régimen antidemocrático, sanguinario y neoliberal. Fue – según esa visión -casi una traición. Así son de profundas las diferencias acumuladas que son parte de nuestros problemas actuales.

A finales de siglo XX empiezan a confluir las fuerzas de izquierda. El movimiento social presionó por la unidad. Aparece el Frente Social y Político FSP y después el Polo Democrático Independiente PDI. En el 2003 una reforma política electoral obliga a unificarse a los diferentes sectores. Se sella la fundación del PDA con la llegada de Alternativa Democrática, que recogía entre otras, una de las agrupaciones históricas de orientación marxista más particular de la izquierda colombiana, el MOIR [4] . Con un programa consensuado, el “Ideario de Unidad”, y un candidato inédito, el maestro Carlos Gaviria, de origen liberal, se obtienen 2 millones 600 mil votos en 2006, la mayor votación que ha obtenido la izquierda en Colombia.

El momento y las concepciones políticas

Hoy este proyecto político enfrenta una fase crucial. Acaba de superar parcialmente un conato de división que - adportas de una campaña electoral - hubiera sido una herida mortal. Los antecedentes tienen como referencia el reciente congreso del Polo pero las diferencias vienen de atrás. Hace dos años - a finales de 2006 - con ocasión de la crisis de la parapolítica, Gustavo Petro, senador y carismático dirigente del “sector democrático”, lanzó su propuesta de “Acuerdo Nacional por la Verdad”. Convocó a todos los sectores y personas decentes de la nación a firmar un acuerdo para “separar la política del crimen”. Invitaba – intrépidamente – al mismo presidente Uribe a participar de ese acuerdo. Sólo un sector del Polo lo acompañó en ese propósito. La iniciativa no cogió fuerza, y Petro tuvo que emplearse a fondo en una especie de “juego de la subasta” [5] con Uribe. Los ataques arteros del presidente, cobrándole su pasado guerrillero, lograron desgastarlo políticamente. Serias lesiones dejó ese traspié.

La concepción política que sustentaba esa propuesta, es la que hoy enfrenta a las dos principales vertientes de la izquierda colombiana. Es la misma discusión que estuvo detrás del llamado al “Diálogo Nacional” que hizo Jaime Bateman en los años 80 o la que se dio con ocasión de la Constituyente de 1991. Para el “sector democrático” es necesario obligar al contradictor político a jugar en un mismo escenario, para lo cual hay que ser propositivo. La izquierda tradicional, atada a la visión insurreccional de “toma del poder”, aspira a derrotar totalmente a las clases dominantes. Los caminos intermedios, los avances democráticos, los acuerdos con quien representa al régimen, según ellos, sólo conducen a la entrega y la conciliación. Son visiones fuertemente encontradas.

Ello explica - en parte – el hecho de que la izquierda “tradicional” no cuente con experiencia administrativa en gobiernos locales o regionales. Parten del precepto que administrar gobiernos municipales o departamentales sin controlar el “poder político nacional” (Estado central), sólo sirve para ayudarle a resolver los problemas a las clases dominantes. Según dicha concepción, desde esos gobiernos se termina siendo funcional y operativo al modelo.

Esas dos visiones se van a enfrentar en la consulta del Polo en el mes de septiembre/09. Carlos Gaviria aspira a ganar la consulta interna para ratificar la decisión del congreso del Polo de ir con candidato propio a las elecciones de mayo de 2010 (primera vuelta). Cuenta con la ventaja de ser mayoría en la estructura del partido y haber alcanzado la importante votación de 2006. Gustavo Petro buscará ganar la consulta con la propuesta de que el Polo debe tener como prioridad la integración de una gran confluencia democrática para derrotar el proyecto uribista. La izquierda tradicional pretende ganar las elecciones con un programa netamente anti-neoliberal, mientras que el “sector democrático” coloca en primer lugar la defensa de la democracia instituida por la Constitución de 1991. Lecturas diferentes del momento político se van a medir por el favor del electorado.
El partidor a un año de la primera vuelta, escenarios y perspectivas

El bloque uribista en el gobierno le apuesta a la reelección. Si no consigue aprobar el referendo todo apunta a que se unificará alrededor de Juan Manuel Santos. Sergio Fajardo, con un proyecto ciudadano, pretende convertirse en un candidato alterno a Uribe, pero sin necesidad de enfrentarlo. Intenta canalizar el rechazo que se percibe en una parte de la sociedad colombiana a la polarización entre izquierda y derecha. En una dinámica similar han presentado sus nombres como precandidatos los ex-alcaldes de Bogotá Antanas Mockus, Enrique Peñalosa, y Luis Eduardo “Lucho” Garzón. Completa este grupo Martha Lucía Ramírez, ex-ministra de defensa del primer gobierno de Uribe. Además, el partido liberal impulsa una consulta interna para escoger candidato a la presidencia entre 7 candidatos, que tienen una relativa baja aceptación en el electorado, y el partido conservador hará también su consulta pero lo más seguro es que estará en la coalición uribista.

Que Petro haya aceptado participar en la consulta del Polo (en las condiciones que hayan sido, así fuera echándose para atrás) es un hecho político de enorme importancia. Los titulares estaban preparados para darle carta de defunción al proyecto de izquierda. La manera como se adelante la campaña y la preparación de las fuerzas enfrentadas para respetar los resultados obtenidos, va a ser un elemento fundamental para el futuro político – no sólo del PDA – sino de todo el país.

Es claro que al interior del Polo hubo un movimiento para atraer a las fuerzas petristas. La decisión de “Lucho” Garzón de irse del partido puso en evidencia la gravedad de una escisión absoluta. Pudo más la racionalidad política que la radicalización ideológica. La no invitación a Petro al evento de los “quíntuples” significa que el denominado “centro político” no está muy dispuesto a encontrar puntos de acuerdo con la izquierda. Se puede concluir que para hacer virar ese centro hacia la izquierda, se requiere, no sólo argumentos, sino fuerza política.

Cambia nuevamente el panorama político al unificarse el PDA (así sea precariamente). Quienes colocan énfasis en la construcción de la confluencia democrática como los que aspiran a que el Polo vaya a las elecciones con candidato propio, deberán realizar los máximos esfuerzos para que la consulta interna cobre fuerza. He ahí un punto de encuentro. Los escenarios a la vista son múltiples. Entre ellos se pueden destacar los siguientes:

1. Que la consulta del Polo se potencie, la del partido liberal no despegue, las candidaturas de independientes se diluyan, y se den las condiciones para que la izquierda se coloque al frente de una gran confluencia democrática que enfrente al proyecto uribista. Es la situación ideal pero de muy difícil realización.

2. Que se consolide una confluencia de “centro” sin participación del Polo, las consultas partidarias (Polo, liberales) no despeguen, y por tanto se creen condiciones para que continúe en el gobierno la derecha uribista o se presente una “transición insípida”, al estilo de la que encabezó en el Perú el presidente Alejandro Toledo.

3. Que la consulta del Polo la gane Carlos Gaviria con una relativa fuerza, el partido liberal realice un ejercicio aceptable, y la candidatura de Fajardo se posicione a nivel nacional recogiendo las fuerzas de centro. Ese equilibrio podría llevar a participar en forma dispersa en la primera vuelta facilitándole las cosas al bloque uribista. Una segunda vuelta, si se da, generaría las condiciones para la confluencia.

4. Que en medio de esa gran cantidad de candidaturas (7 liberales, 2 del Polo, los “quíntuples” y las que pueden aparecer), no se logre entusiasmar a la gente, y Uribe y su proyecto se mantengan como el único referente de autoridad y gobernabilidad. La dispersión de candidatos envía señales de gran debilidad.

Todos estos escenarios dependerán de otras variables como la profundización de la crisis económica, las presiones internacionales contra la reelección por efecto del desprestigio del gobierno ante las evidencias de violación de derechos humanos y la corrupción, pero también, de las acciones violentas de las FARC y/o los triunfos militares del gobierno, que en últimas tienen el mismo efecto mediático y electoral a favor de Uribe.

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