Ediciones de la Revista Penpo

Latinoamérica en crisis

Edición N° 6


En las últimas semanas, América Latina ha empezado a despertarse de un sueño de seis años. Pero se ha despertado en un mal momento ya que, por primera vez en mucho tiempo, el sueño era feliz. Seis años de crecimiento económico sostenido y reducción significativa de la pobreza. La vuelta a la realidad pura y dura hace pensar que, tras la década perdida de los ochentas y los tumultuosos años noventa, los primeros años del nuevo siglo significaron sólo una tregua entre tanto vaivén.

Fueron buenos tiempos. Cinco años de crecimiento económico a un ritmo de 5% acompañado de un fuerte incremento de las exportaciones y, más importante aún, de una reducción notable de la pobreza. De acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentado el 10 de diciembre, la combinación de crecimiento económico y mejora del mercado laboral sacó a casi 40 millones de personas de la pobreza entre 2002 y 2008. De esa manera, la pobreza se redujo de 44 a 33% en la región.

Si bien existe un consenso generalizado en que, en líneas generales, la crisis remece Latinoamérica en momentos en que sus economías se encuentran mejor preparadas para afrontar el golpe, el paliativo es sólo relativo. En los últimos dos meses, las bolsas en toda la región han sufrido fuertes caídas, las monedas han perdido estabilidad y el crédito se ha vuelto esquivo. Y como suele suceder cuando una crisis económica de dimensiones considerables ataca a países pobres, los principales perdedores han sido los grandes sectores que carecen de protección social.

Según el informe de la CEPAL, el panorama no es bueno para el próximo año en el campo del empleo, pues se espera que éste se estanque y que las remuneraciones disminuyan levemente. Se espera, a su vez, que los trabajadores por cuenta propia y los asalariados informales sean los más afectados. Con respecto a la pobreza, las estadísticas empiezan a mostrar el deterioro de los indicadores. Si bien tenuemente, este año la indigencia crecería en 0,43%, debido al alza de los alimentos y del petróleo en la primera mitad del año.

La desaceleración económica se verá reflejada más patentemente en la reducción del crecimiento del producto bruto interno (PBI) de la región. Las previsiones son cada vez más desalentadoras. Mientras en octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) preveía un crecimiento de 3,2% de la región en su conjunto, el banco de inversión Morgan Stanley redujo esta semana sus predicciones para las siete economías más importantes de la región de un crecimiento de 1,5% a una contracción de 0,4%.
Tres parecen ser los factores centrales que contribuyen al deterioro de las economías latinoamericanas. Por un lado, la caída del valor de los commodities debido a la reducida demanda de los países industrializados afecta a países mineros como Perú y Chile, a productores de soya como Argentina o a Venezuela, que depende del petróleo.

Un segundo factor, que afecta más a los países cuya población ha migrado masivamente a los Estados Unidos, es la caída de los ingresos por concepto de remesas. De acuerdo con un informe presentado en la última edición del semanario británico The Economist, las remesas enviadas de Estados Unidos a México entre enero y agosto cayeron 4,2% con relación al mismo período del año anterior. En octubre los envíos crecieron considerablemente, pero por razones poco afortunadas. La perdida de sus puestos de trabajo habría obligado a muchos mexicanos a repatriar su dinero antes de retornar a su país de origen.

Un tercer factor que está afectando a las economías latinoamericanas tanto como a las economías desarrolladas es el escaso acceso al crédito. Como señala el informe de The Economist, más de un banco extranjero ha cancelado líneas de crédito a la región, o las ha renovado por períodos más cortos y a intereses más altos. En lo que parece un efecto dominó, el cierre del crédito extranjero ha afectado también a los bancos locales, que también han empezado a negar el acceso al dinero.

Si bien la situación financiera de los países latinoamericanos es, en general, mejor que en crisis pasadas, no todos los gobiernos disponen de los mismos recursos para implementar paquetes de estímulo a sus economías. En ese sentido, Chile se encuentra en una posición privilegiada, ya que dispone de un fondo de 21 mil millones de dólares producto de la explotación del cobre. El Perú y México, también ostentan una posición financiera sólida, y también han podido lanzar importantes paquetes de estímulo (polémicos en el caso peruano).

El principal riesgo en estas épocas difíciles es que se produzca un retroceso considerable en el campo social, y que los avances en la lucha contra la pobreza de los últimos años se vean amenazados. El informe de la CEPAL ha alertado de esa posibilidad. La clave va a estar en la respuesta que den los gobiernos. Ante todo, resulta imperativo mantener al menos los niveles de gasto registrados en el último curso ya que, en muchos casos, la reducción de la pobreza ha sido guiada, en buena parte, por la inversión estatal en proyectos sociales que requieren de cierta continuidad.

Si América Latina logra sobrevivir la crisis, a mediano plazo, el futuro se presenta prometedor. En los últimos años, gran parte de las economías de la región han logrado una mayor diversificación y, más importante aún, se han vuelto más competitivas, lo que les permitirá seguir creciendo cuando las economías desarrolladas se reactiven. Un retroceso considerable en el plano social nos devolvería casi a foja cero.

Ignazio De Ferrari

Fuentes:

CEPAL (2008): Panorama social de América Latina 2008

The Economist, 11/12/08: Preparing for tougher times

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