Ediciones de la Revista Penpo

La crisis"nerviosas", los estallidos sociales y el socialismo Ángel Guerra

Edición N° 8

Por Loko Sapiens


Con la baja del poder económico de los países industrializados( o imperialistas ) ya ha surgido un primer brote en las islas de dominio fránces de Martinica y Guadalupe como manantial de un movimiento nacionalista fresco en cuanto a sus líderes, pero trasnochado por cuanto son más de quinientos años de dominación que ha ejercido Francia sobre estos territorios. Esto me parece muy bueno ya que hablamos de la expresión por primera vez de cierto inconformismo de un pueblo , es un gran avance en expresión democrática para estos dominios, pero debe reflexionarse sobre la necesidad o no de ser una república, pues este estado acarrea muchas responsabilidades.

Lo que creo conveniente es que dadas las condiciones de tamaño y población, lo que debería solicitarse de una manera nada conflictiva es que se aumenten los recursos destinados a mejorar la calidad de vida de los isleños, habitantes de estos territorios.Además el malestar se ha extendido a las otras dependencias francesas: Guayana, en Suramérica, y la isla de Reunión, cercana a la costa africana del Pacífico sur.

Los movimientos guadalupano y martiniqués pueden servir de valiosa experiencia en muchos sentidos a la nueva generación de levantamientos sociales detonados por el monumental trastorno económico iniciado en Estados Unidos. Varios autores respetables concuerdan en que no se trata de otra recesión cíclica y pasajera de la economía capitalista. Este desastroso costo social y la tendencia de la mayoría de los gobiernos y y de los más ricos a no reconocer la gravedad del fenómeno mientras “rescatan” a los que menos se van a perjudicar.

La amenaza de violencia parecería inevitable en muchos casos, ya sea fruto de la desesperación o de la necesidad de las masas, de la represión o de eventuales conflictos entre Estados por causas económicas, pero donde existan movimientos populares con organización y claridad de propósitos es más probable que pueda ser conjurada, o al menos encausada a los objetivos del progreso social. Pero de no ser así, las fuerzas capaces de dotarlos de una organización, un programa y una orientación política popular, pueden evolucionar hacia la derecha e incluso hacia modalidades del fascismo o ser muy vulnerables.


En América Latina se ha demostrado en la última década que las demandas populares pueden articularse en movimientos sociales que luchan por vía política, logran acceder al gobierno mediante elecciones y desde allí inician procesos constituyentes de orientación socialista. El socialismo renovado, sostenido desde abajo, es lo único que puede salvar a la humanidad de la debacle que viene.








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