Por: Jorge Luis Castro Gonzalez
T al y como criss Angel realiza sus maravillosas ilusiones, caminando sobre el agua y hasta levitando; de igual modo la constitución hace que las víctimas del conflicto armado leviten de la ilusión, pero esta vez es diferente, no permitiré que en usted quede la intriga por saber el secreto… ¡Tengo el secreto de dicha ilusión y no vacilaré en anunciarlo!
Caminar sobre el agua no es nuevo, según los relatos bíblicos Jesús camino sobre el agua; de igual modo para saber el secreto de la “ilusión constitucional” debemos remontarnos a tiempo atrás y observar un fenómeno tan viejo como la misma humanidad: EL TERRORISMO. Este término enigmática, ya que a pesar de su ambigüedad no se tenga una verdadera definición constitucional y que su concepto difiera enormemente entre Europa y América.
El problema surge cuando deseamos aplicarlo a la realidad y queremos sanar las heridas que éste provoca. Colombia hipócritamente alza su cabeza ante el mundo y orgullosamente tiene un artículo constitucional que ni Francia la cuna de los derechos humanos posee, hablo del artículo 90 de la constitución colombiana que declara “El estado responderá patrimonialmente por los daños antijurídicos que le sean imputados, causados por la acción o la omisión de las autoridades públicas”. Entendemos perfectamente que este articulo aplica a casos como los llamados “falsos positivos” y los centenares ataques terroristas que las fuerzas al margen de la ley han causado a nuestro país. Aun así es una mera ilusión, suena muy lindo, pero prácticamente es una vil mentira constitucional, los fiscales tratan los casos de los falsos positivos como delitos ordinarios, sin importancia, y los acusados en libertad por vencimientos de términos, y la reparación ante la omisión de las autoridades por proteger a la población de ataques terroristas tampoco se cumple, ya que el estado en su defensa declara que para poder decir que hubo negligencia u omisión a la hora de proteger, los hechos debieron de ser por previo aviso…¿ah?¿el terrorista tiene que avisar que va a atacar un pueblo para que el estado lo responda patrimonialmente?¿no se supone que un acto terrorista es sin previo aviso?
En fin, el secreto de esta ilusión es simple, si se repara a tales victimas el sistema financiero colapsaría, y es obvio que al estado prima por los intereses generales que por los particulares, y es comprensible, lo que no es tolerable es que permitan que las personas vanamente se ilusionen con una recuperación patrimonial, con procesos largos, agotadores, días y semanas eternas en espera de un anhelado si, para recibir un NO como respuesta.
No es justo que las personas sean ilusionadas descaradamente, siendo el terrorismo quien les quita lo material y el estado acaba con su moral.
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