Por Cristian Laguado
En este preciso momento tomaré una Polaroid, de esas antiguas y baratas, para sacar una foto instantánea de nuestro país, el problema es que no sé desde que ángulo sacarlo, desde el de la seguridad democrática, o el de la economía fronteriza, me dan ganas de tomarla por el lado de los derechos humanos. En fin, esta indecisión solo me provoca analizar cada lado para saber desde cual podré tener una mejor captura, hay que tener en cuenta que mi Polaroid es de las antiguas y el flash no sirve, además de que solo me queda para una impresión, y pues, debo aceptarlo, no soy muy fotogénico.
Cuando enfocaba la cámara al bonito paisaje de la Seguridad Democrática, vi de repente un conjunto de madres que lloraban desde una esquina, la de Soacha, y pensé en cambiar de ángulo a los Derechos Humanos, pero en la esquina de Ocaña, encontré a los hijos de esas señoras, disfrazados de guerrilleros y reportados como muertos en combate, definitivamente nada es tan bonito como lo pintan pues me encontré con otras 1770 madres llorando, y un ministro de defensa con aspiraciones manchadas de sangre, dinero sucio, lavado y corrupto.
Pensé que si me alejaba de la guerra tendría una imagen, si bien ya no bonita, al menos presentable, miré las carreteras del país y no necesite enfocar, porque la verdad no las veía, pero sí estaba Andrés Uriel, descansando en una hamaca y con concesiones de peajes por firmar. Pasé al ángulo de la economía y me encontré con que estaba congelado, Estados Unidos había vuelto a abrir el refrigerador para el TLC, y ya no había imagen que captar, además de que busque en la frontera del foco, para ver muchas tiendas en quiebra y personas sobreviviendo del contrabando de combustible, mientras se aguantaban los alaridos del mico del vecino, perdón, del vecino mico que tienen.
Me decidí a preguntarles a algunos peatones, vi que se acercaba Piedad hablando por celular y pensé que a ella no, seguro que estaban grabando lo que conversaba y no quiero ser tildado de guerrillero por hablarle. Detrás de ella salía José Obdulio de una librería, antes de abordar el tema que me interesaba le pregunté que iba a hacer con esa cantidad de ediciones, observé que allí llevaba el libro de Vladdo, el de Iván Cepeda y por alguna razón el álbum del mundial, me respondió que se encontraría con el Procurador en la Sede del Opus Dei, y que se entretendrían con una fogata mientras le rezaban a un “Santos” y oraban el “Angelino de mi guarda”. No hay que ser un genio, el álbum lo llevaba porque Santos va a introducir a Colombia en él y presentarlo como estrategia de campaña. “Mejor no le pregunto” pensé y le desee buena suerte, recomendándole que el humo destruía nuestra capa de Ozono, a lo que respondió que la mandaría a reconstruir con los Nule. A pesar de que también vi pasar a Samper, no le pregunté, porque debí cambiarme de acera, no cabíamos en la misma.
Llegué a un parque para sentarme, evitar al Elefante fue algo difícil, así que descansando me puse a observar el entorno, había una tienda llamada “Azules, Rojos, Amarillos y demás Quemados”, un nombre un poco raro, la señora que atendía las prendas azules era muy sonriente, pero empezó a gritar nombres apuntando con el dedo al cielo, así que vino el siguiente vendedor, era deprimente verlo intentando sonreír y ese rojo me recordaba al mico vecino, y cuando vi el amarillo salí corriendo, no quería que se quejara conmigo de un dolor de gónadas. Así que corrí fuera de la tienda, no podía tomar una foto de eso, estaba muy debajo en los sondeos y me tocaba bajar mucho la polaroid por lo que saldría la foto muy oscura.
Con ese paisaje completamente triste y apagado, pensé que lo mejor sería apagar mi Polaroid, guardar lo que había preparado e irme a tomar una gaseosa o un café con vainilla y moca, pero de camino a la cafetería me encontré con la imagen que deseaba encontrar, en medio del parque, rodeado de montañas y con un entorno ideal, estaba un Girasol, en perfectas condiciones y saludable, mostrando su esplendor a los habitantes de “La Villa de Quien”, abriendo paso al futuro y claro, posando para mi Polaroid.
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