Ediciones de la Revista Penpo

Por un momento deja que la costumbre ensordezca

Edición N° 13

Por C.J. Puello

Hoy me levante y mi madre había encendido la cassetera, una marca que no recuerdo el nombre, pero muy buena porque mi abuelo lo compro por tan solo 12 pesos colombianos en 1950, vaya que en ese tiempo la situaciones eran más ocultas, pero ahora nos conformamos con afirmar que fueron tiempos mejores.

Sin embargo eso se piensa porque no hay otra verdad es la verdad oficial, impuesta a través de un mecanismo muy eficaz llamado tradición familiar o la sabiduría popular. Pero si cuestionas eso vaya que te metes en tremendo lío, te en-chutan de gilipollas salido de un manicomio(prefiero estar allí con locos más cuerdos que la loquera social imperante)


Es entonces cuando surge esa opinión pública, que a toda hora me sigue imparable, rebasa mi vida, me conoce al pie al frente y hasta el fondo, me forma una estructura sintética, ¿con base en prejuicios de quien o que? mi amigo la siente, dice que vive como ideología aparte, seria interesante montar un partido político “El partido político de la opinión publica el de la unidad celular de cada individuo”, y bueno así representaría a todos, los que no se saben representados en una elección, porque así les va son la opinión callada por ¡SI! Ensordecedor de una aburrición aberrante en el subconsciente que a veces se escapa para causar las depresiones post-traumática y todo eso.


Por eso es tan importante que sirvas de hippie encarcelado y que otros sientan esa contradicción inexistente que el tiempo muestra pero no da a volver sobre esas vanguardias que rebotan de nuevo a su maternidad. Será más fácil si en lugar de aprender te dedicas a a existir, como puedas con las uñas, con tu pelo, tus ojos o cualquier cosa que brote ante todos. Es, más o menos, como un mundo real. Como si reescribieran lo que ocurre a cada momento y a ti nada, porque tu vida rebota y rebota con tal de no atrasarla con un porque.

Levantarte cada Lunes, o quizá sea Sábado o eso fue ayer, no importa te importa estar sin creencias que te afecten socialmente, además tu no lo has buscado sabes lo que eres porque lo dices tú( ¿tú, quien?)Sabes lo que hay, porque crees que lo sabes.

Escuchas a un hombre que te pide ayuda, entonces todos te ven con ojos cegadores, la hilaridad se escapa y con ella tú a otra parte, pero queda tu cuerpo que se pone en piloto automático, y le das un gran, cálido y callado abrazo, porque la máquina sin la mente reacciona más cual si estuviera ella presente. Viste no puedes abandonar tu cuerpo un minuto, debes ajusticiar lo por eso y más tarde lo haces, pero lo natural sigue su formación, en vez de lo artificial y monocromático

Hay que combatir al terror con todo, con lo que haga falta, hay que combatirlo. Hay que combatir al terror, aunque sea con más terror. Hay que luchar contra los horrores. Los horrores que otros digan, claro. Los horrores que consumas. Los que te den rabia. Los que generen un gag en tu humilde parecer y te produzcan, así, un trepador de cólera.

Aún sabes algo. Lo sabes. Otros pueden notarlo. No te metes en conversaciones de besugos: sabes que los que discuten no saben de lo que hablan. Intuyes que tú si. Puede que uno diga "El núcleo de la tierra estaba muy caliente al principio y se está enfriando", y el otro añadirá: "El mundo se acabará mañana". Tú sabes de dinamismo, de presión, de lo que ello significa... algo de física y de astrofísica, vaya. No te preocupas. Pero no dirás en alto nada: allá ellos. Si lo piensas mal, hasta puede tener cierto sentido. Si lo piensas bien, no.

Saldrán situaciones, que OVNIS, fantasmas, cosas invariantes ahora despotricando contra esa conexión de causa-efecto y cuando la amenaza esté llamando a la puerta, sentada en el mueble enfrente tuya, o sobre la mesa, no la mirarás hasta que te lo digan. Solo quieres que te dejen vivir tranquilo. No te dejan, así que respondes. Pero no eres un rebelde: nunca lo has sido. Mejor que te dejen tranquilo "los otros", aquellos a quienes apuntan los que no te dejan tranquilo. Tranquilo, hombre, tranquilo: estás vivo.



Nadie recuerda nadie, recuerda a un cualquiera pero al rato ni se queda”

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