Por: Cristian Laguado Serrano
No hay nada más peligroso para este país que Álvaro Uribe, eso está demostrado en sus ocho años de presidencia, pero ¿alguien se ha imaginado el riesgo que corremos cuando sea ex-presidente?
E stamos a solo unas semanas de que el país elija a su futuro presidente, el clima político que se presenta no se relaciona con el fenómeno del niño, pero tiene similitudes, porque hay quienes dicen que está a punto de acabar y otros que analizan que continuará aún más, y he llegado a esta comparación porque a mi modo de ver, puede ser que si el electorado opta por los candidatos del Partido Verde, el Niño que hemos vivido por ocho años podría llegar a su fin; en cambio de ganar algún candidato de hilos uribistas, el clima político llegaría a una sequía de tales proporciones que olvidaríamos en pocos meses lo que significan “buenos tiempos”
Pero en medio de tanta alarma hay algo de lo que los colombianos no nos hemos prevenido, el hecho de que se cayera el referendo fue una alegría para muchos que, como yo, creían que cuatro años más de seguridad democrática dejarían a este país sin país, y a esta nación en manos de la burocracia, pero algo de lo que no habíamos pensado era si nuestro actual mandatario aceptaría con facilidad el término “Ex-presidente”, que durante mucho tiempo le causó dolores de cabeza, no solo por pensar que terminaría así, sino porque el término le recuerda a Pastrana, Samper y Gaviria quienes son piedras en su zapato, aunque debo aceptar que tenemos eso en común, ellos tres son parte de mi lista negra, al igual que Uribe cuando desaloje la Casa de Nariño, el término es el que causa pesadillas a Álvaro y sonrisas a Doña Lina que lo esperaba más que cualquier otro colombiano.Pero si en estos ocho años que para nuestra desgracia ha estado Uribe en el poder, se ha acostumbrado a mandar, a trabajar más horas extras que cualquier obrero y a aguantarse las críticas que todos le hacen por respeto a su “pueblo”, ahora que ya no tiene ningún problema para hablar, que debe acostumbrarse a no mandar directamente puede que comience a sentir el “Síndrome de Abstinencia”, así es, nuestro futuro ex-presidente (le queda muy bien el término) podría comenzar a sentir lo que cualquier rehabilitado en comienzo de su tratamiento, inclusive podría recaer, y no puedo llegarme a imaginar la cara de Uribe cuando lo soliciten en algún noticiero sus opiniones, y Jorge Alfredo Vargas o Vicky Dávila (Aunque yo preferiría a Severo Copete) digan “Ahora con el ex-presidente Álvaro Uribe quien…”, sencillamente son esos, los momentos que el mandatario tiene en sus malas noches, si es que duerme, porque con el poco tiempo que le queda y con las elecciones cambiando de panorama, debe estar sudando la gota fría para hacer lo que tenía planeado hasta 2014, ahora hasta el 7 de agosto.
Uribe, desde esa fecha, se convertirá en El Muerto Vivo, sí, me refiero a muerto por el hecho de que al igual que sus predecesores el poder no estará en sus manos, pero el término vivo, viene porque como dice la canción, se de el hecho de que pensemos de que estaba muerto y solo haya estado tomando caña, es decir, andaba de parranda, y comience a salir en cada noticiero de las 7 de la mañana, o en el programa de Hassan en NTN como invitado, peor, en La Noche, que es su escudo contra los escándalos; esto debido a que ya no tendrá una agenda tan ocupada y ahora si tendrá tiempo para hacer lo que en ocho años el reloj no le ha alcanzado, mirar a Colombia completa, y no solo a la guerrilla, sus enemigos y sus cercanos; cuando Uribe deje la Casa de Nariño (que hace unos años se veía imposible) ahora vivirá en todos y cada uno de nuestros televisores, opinando del país, criticando sobre los problemas que en su gobierno nunca intentó solucionar (o en el caso de la salud empeoró).
Existen situaciones que nos deben preocupar tanto como esta, que ya es segura, debemos mirar escenarios que serían fatídicos para el país, como que Juan Manuel Santos quede de presidente, donde Uribe estaría más presente que en RCN, o Noemí, en donde no sabemos exactamente quien manejará los hilos, estos dos serían el final de lo que queda limpio en nuestro país (y no me refiero a ningún ministerio, que necesitan con urgencia uno de los vasos de agua de Mockus), otros escenarios fatídicos serían que ganara Petro, donde no solo el amarillo sería el problema, sino Uribe, quien dirigiría una oposición en cada emisión de noticias y cada actualización de El Tiempo. Hay escenarios aún más fatídicos pero tan imposibles como que Uribe se aleje del escenario político, como que gane Robinson Devia, ¿Qué puede hacer alguien a quien Dios le dijo que debía ser presidente? ¿Acaso tiene el número telefónico del Sagrado Corazón para consultas?
Ahora, nuestro panorama tiene muchos escenarios fatídicos hipotéticos, y solo uno seguro, que Uribe será un ex-presidente que no aceptará el término y tratará de gobernar desde el caballo que monte o la casa que Doña Lina elija para por fin descansar, el único escenario posible que espero suceda es el Verde, sí puede que hayan demasiados obstáculos, pero esa es mi opinión, el que más me preocupa es el que desde agosto, cada vez que quiera ver los titulares de cada emisión o de El Tiempo me encuentre con el muerto vivo, con su cara cansada y su acento paisa que es reconocible sin importar cuan parecido sea el de Arias, porque cuando lo vea recordaré estos ocho años que nos dejan un país manejado por tantos hilos que hasta se enredan en el manejo y que nuestro futuro ex-presidente, no está dispuesto a soltar, y mucho menos, a desenredar.
Imagen tomada del blog de matador cartoons
Imagen tomada del blog de matador cartoons
1 comentario:
jajajajajaja... q bn, aun así antes de eso uribe se iría con lina de vacaciones a ragonvalia.
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